martes, 20 de junio de 2017

¿Cómo se transforma uno en un escritor? / Diez notas sobre el primer libro; por Patricio Pron

¿Cómo se transforma uno en un escritor? / Diez notas sobre el primer libro; por Patricio Pron

Por Patricio Pron | 17 de junio, 2017
Fotografía tomada de la cuenta personal de eljoja en Flickr bajo Creative Commons
1
«El primer libro es el único que importa, tiene la forma de un rito de iniciación, un pasaje, un cruce de un lado al otro», sostuvo Ricardo Piglia: su relato de los Años de formación previos a ese «pasaje» en 1967 con Jaulario (que autor y editor rebautizarían ese mismo año para su aparición en Argentina como La invasión), es retrospectivo, carece de entusiasmos transitorios, extrae sentido de asuntos poco relevantes en el momento en que tuvieron lugar pero que resultaron significativos con el transcurso del tiempo (una mudanza, una conversación, un rumor en los pasillos de una universidad), reúne vislumbres del escritor que Piglia será pero que, en el momento de la escritura no es aún (aunque sí en el de la lectura, por supuesto); acepta, finalmente, la nula relevancia de la primera publicación para cualquiera que no sea su autor, pero admite la emotividad que ésta genera: «La importancia del asunto es meramente privada, pero nunca se puede olvidar, estoy seguro, la emoción de ver un libro impreso con lo que uno ha escrito».
2
¿Cómo se transforma uno en un escritor? ¿Qué motivación profunda, qué carencias, qué condicionantes, qué estímulos devienen vocación, y por qué precisamente esta? Varios miles de libros, cientos de filmes de ficción y documentales y numerosas series de toda naturaleza intentan responder a esta pregunta, no sin dificultades, pero todos ellos coinciden en señalar el primer libro como cesura y alumbramiento del escritor. Recientemente, por ejemplo, la prestigiosa revista estadounidense The Paris Review inició una serie de entrevistas titulada «My First Time» en la que se interroga a escritores acerca de su primera publicación: las piezas (en las que participan Sheila Heti, Tao Lin, Donald Antrim y Ben Lerner, entre otros autores) son notables, pero lo más significativo de los testimonios dados consiste en la imposibilidad por parte de los autores de establecer un momento en el que un cierto número de estímulos, de habilidades y de limitaciones, devino en una vocación y, más tarde, en algo parecido a una profesión: cualesquiera que sean las estrategias retóricas que se empleen para ello, el resultado es siempre un relato, no de lo que sucedió realmente, sino de aquello que, habiendo sucedido, es percibido posteriormente como el desencadenante de algo, de la transformación en escritor. (Quizás sea esta certeza la que llevó a Ricardo Piglia a publicar Los diarios de Emilio Renzi a sabiendas de que estos no son realmente diarios ni, por supuesto, fueron escritos por Renzi: éste último es el avatar que el escritor argentino emplea más habitualmente para representarse como autor en ciernes, y la adscripción al género del diario íntimo permite disimular el carácter inevitablemente retrospectivo del relato.)
3
(Acerca de lo cual advertía ya Tobias Wolff al afirmar, en Vieja escuela, que «no se puede hacer ningún relato verídico de cómo o por qué uno se convirtió en escritor, ni existe ningún momento del que se pueda decir: Es entonces cuando me convertí en escritor. Las piezas sueltas encajan más adelante, con mayor o menor sinceridad, y después de que los relatos se hayan repetido adquieren la categoría de recuerdos y bloquean todas las demás rutas de exploración»).
4
Al filósofo español Antonio Valdecantos le debemos desde hace algún tiempo una visión sugerente y notablemente apartada de lo consuetudinario en relación a lo que él llama «la agrafía» y que otros autores han llamado «la negatividad» o el «síndrome Bartleby»; para Valdecantos, «el ágrafo no es un fugitivo de la escritura, sino más bien el escritor un traidor a la agrafía». ¿Para qué escribir «exuberantes y cenagosas selvas de palabras» de las que sólo quedarán, en el mejor de los casos, «un par de arbustos enanos, hijos del malentendido y de alguna tara exegética inconfesable» si, por otra parte, «aun en el caso milagroso de que la prosa (o el verso) le llegaran a surgir con fluidez [al autor], lo resultante se precipitaría por el sumidero del mercado, donde, en el mejor de los casos, habría de competir con material libresco verdaderamente repugnante».
5
Estas preguntas no sólo son motivo de desvelo para autores en ciernes: también hacen a la lectura de una primera novela, en especial si ésta es recuperada años después. ¿Qué convirtió a su autor en escritor? ¿Qué significó para él o ella, qué le pasó por la cabeza al sentir, como dice Piglia, «la emoción de ver un libro impreso con lo que uno ha escrito»? Muy posiblemente ni siquiera el autor pueda responder a estas preguntas; es decir, retrotraerse al momento en que un libro suyo era su «primer libro», aislada, inicialmente, sin promesa de continuidad ni de fortuna, al margen de libros posteriores que ratifiquen o desmientan la promesa de ese primer libro y las ideas que su autor tenía acerca de lo que es y hace un escritor antes de ser uno públicamente. La apertura que todo primer libro supone, y que inaugura para su autor un mundo, el de la sociabilidad del escritor editado y sus posibilidades, pero también sus limitaciones, es también un movimiento de clausura, que impide al autor recordar posteriormente qué era o cómo se sentía en su condición de inédito, lo que supone que sobre esa condición se proyecten visiones idealizadas de un estado de supuesta pureza en el que el escritor habría dispuesto de las mayores libertades (erróneamente atribuidas a la falta de presión que supondría carecer de un público lector y encontrarse al margen de un negocio editorial que constreñirían la autonomía del escritor, cuando es evidente para quienquiera que haya experimentado ambas cosas que ninguna de ellas supone un problema real para el «verdadero» escritor y que la condición de inédito también entraña una presión específica: más concretamente, la de tratar de publicar) y de una convicción puesta a prueba por las dificultades que se le presentaron hasta tener su primera obra en las manos.
6
«De la vida de la que surge lo que se escribe no es posible escribir», afirma Tobias Wolff: «transcurre sin el conocimiento del propio escritor, por debajo de las inquietudes y los ruidos de la mente, en profundos pozos sin luz donde los mensajeros fantasmas se esfuerzan por avanzar hacia nosotros, matándose entre sí a lo largo del camino». A pesar de ello, no es raro que las primeras novelas tengan un sesgo autobiográfico y sugieran, paradójicamente, una motivación doble: por una parte, el deseo de inventar, de producir un mundo dentro del mundo por el que se juzgue al autor, en un ámbito en que sean determinantes la inventiva y el ingenio; por otra, la necesidad íntima de contar algo que le ha sucedido al autor, que lo sitúe en el mundo incluso a condición de que lo haga como personaje de una obra literaria. (Rainer Maria Rilke eternizó esta doble motivación en Franz Xaver Kappus, quien, por cierto, y al margen de un puñado de estudiosos, ya sólo es conocido como interlocutor y personaje de las Cartas a un joven poeta.) Todos esos primeros relatos autodiegéticos y en «primera persona» cuyo narrador comparte rasgos con su autor (a veces la edad, casi siempre el género, a menudo la nacionalidad, muchas veces los entusiasmos literarios y/o musicales) en los que las acciones narradas concluyen con una acción última, la de sentarse a escribir lo vivido, ponen esto de manifiesto, y constituyen una trampa en la que los lectores caemos una y otra vez: en realidad, queremos estar allí, viendo la transformación de un sujeto en escritor; en lo posible, revelándonos cómo es esa transformación y qué la motiva. En Alemania existen en la actualidad quince premios literarios destinados a primeros libros y en decenas de otros países y tradiciones literarias los premios que distinguen obra inédita suelen inclinarse por las de debutantes; las «vanity presses» no prosperarían sin ellos ni sin la curiosidad que inspiran los primeros libros al menos desde 1750 (cuando se produjo un desplazamiento de la noción de valor de una obra, que pasó de la imitación al ejercicio de la autoría, con sus nociones adyacentes de originalidad, excepcionalidad y novedad), en su función de corte transversal, de «rito de pasaje», de alumbramiento del nuevo escritor. (Algo en lo que parecen haber creído especialmente Wilhelm Raabe, quien a partir de 1854 celebró cada quince de noviembre su «Federansetzungstag», literalmente el «día en que tomó la pluma», y James Joyce, quien exigió a Sylvia Beach que la publicación de Ulises coincidiese con su cuadragésimo cumpleaños, el dos de febrero de 1922: para ellos, publicar era nacer, y es en ese sentido, y en tanto expresión de deseos, que se entiende la publicación de Ingrid Babendererde. Reifeprüfung 1953 [Ingrid Babendererde. Examen final, 1953], el primer libro de Uwe Johnson, en 1985, cuando su autor llevaba un año muerto.)
7
(Por lo demás, Alemania parece un país verdaderamente obsesionado con los primeros libros: en 1894 Karl Emil Franzos publicó una selección de testimonios titulada Die Geschichte des Erstlingswerkes [La historia de la primera obra] que incluía afirmaciones de Paul Heyse, Theodor Fontane y otros, y Renatus Deckert lo imitó en 2007 con una selección llamada Das erste Buch [El primer libro] de la que participaron Martin Walser, Hans Magnus Enzensberger, Elfriede Jelinek y otros. Es raro encontrar este tipo de obras fuera del ámbito germanohablante, quizás debido a que sólo en él se atribuye valor a la primera obra como algo más que como argumento de venta.)
8
En la literatura se juega siempre algo de la índole de la afirmación personal, sostienen algunos (erróneamente, puesto que, como afirmó Simone Weil, «todas las obras de arte de mérito llevan inscritas de alguna manera el talento individual de su creador, sus particularidades más concretas y específicas; las obras maestras, sin embargo, siempre tienen algo de anónimo»), y en ella, al menos en sus primeras manifestaciones, ocupa un lugar central el miedo a desnudarse ante desconocidos. Buena parte de los primeros libros oscila entre un extremo y el otro, pese a lo cual, o precisamente a raíz de ello, no son pocas las voces que intentan convertir el rito de pasaje del primer libro en un asunto puramente práctico; el escritor estadounidense Odie Lindsey, por ejemplo, recomendaba a sus lectores en un artículo reciente que «antes de dedicarse a la escritura como carrera profesional» se aseguraran que no lo hacen «simplemente por padecer agorafobia o estar deprimidos». A continuación (sostenía) se deben seguir los siguientes pasos: «escribir una mala novela breve», «no publicar la mala novela breve», «buscarse un agente» y aceptar el hecho de que «la industria editorial tiene tiempos geológicos»; la coronación del proceso sería la publicación del primer libro y una emoción subyacente («egoísta, familiar, tan vitalmente pueril») que ni siquiera el cinismo o su transformación en un asunto de índole práctica podrían disimular.
9
A pesar de lo que se cree habitualmente (y contra la opinión consuetudinaria de que sería posible producir algo de la nada, y que esa producción tendría el carácter de un alumbramiento), no hay primeros gestos en literatura, sino una suma de ellos que son considerados fundacionales con el tiempo y de forma retrospectiva. Al obtener el Premio Pulitzer por su novela All the Light We Cannot See (2014), Anthony Doerr admitió el hecho de que su camino hacia esa consagración estuvo pavimentado por proyectos fallidos (una novela sobre salmones, media novela sobre un farero, al menos una docena de historias breves); sin All the Light We Cannot See y el Pulitzer, todos ellos podrían ser computados como fracasos; con la publicación de su novela y la obtención del premio, adquieren el carácter de contraparte necesaria, la penumbra sobre la que se recorta, más nítidamente, un haz de luz. El escritor jamaicano Marlon James, autor de una Breve historia de siete asesinatos (2014) por la que obtuvo el Man Booker Prize, contó, por su parte, que «llegó un momento en el que mis novelas inéditas superaban en número a las publicadas: una de ellas era narrada por prostitutas jamaicanas; la segunda, por dos mellizos albinos cantantes de góspel que escapaban de un asesino serial que también era su mánager». «Pienso que es importante no obsesionarse con ideas del tipo “esta pieza ‘funciona’, esta otra es un ‘fracaso'”», observó Doerr: «En última instancia, tenemos que hacer cosas con esas entidades poco confiables y tramposas llamadas palabras como si se tratase de un juego, y jugar tan bien como podamos porque estamos jugando, no necesariamente porque un cierto resultado nos espera al final del juego». Sin embargo, en palabras del escritor Bill Cheng, autor de Southern Cross the Dog, uno de los debuts literarios más celebrados de 2014, «la identidad del escritor está tan relacionada con la escritura de un libro que éste acaba autoflagelándose cuando las cosas no funcionan. Yo no creo haber aprendido mucho de mis proyectos abortados o abandonados, pero quizás ése es el punto: sólo se aprende de lo que se termina».
10
En la virtualidad de esos libros escritos pero no publicados, en todas esas obras que preceden a la transformación del escritor en escritor (pero la hacen posible) hay ansiedad, indulgencia y prisas, por supuesto, pero también el entusiasmo y la insatisfacción que desembocarán en un estilo, de allí que Cheng tenga razón: en el tránsito de la condición de escritor inédito a editado, sólo se sabe qué tipo de escritor se va a ser cuando se escribe y como resultado de lo que se ha escrito. Ricardo Piglia sostuvo que, después de publicar su primer libro, cada escritor debe «tratar de no convertirse en “un escritor”»; es decir, en uno más. A modo de advertencia, Lindsey ha afirmado que «transformarse en un escritor significa (a veces) transformarse en un cliché»; pero es difícil imaginar un estadio en el que el escritor no esté en un devenir hacia la condición de escritor y en el que la escritura no constituya una herramienta de exploración de esa condición. Es posible que la historia de la literatura consista, en ese sentido, y únicamente, en una sucesión de primeros libros: precedidos por otros, o no, parapetados en una situación ambigua en la que el autor narra pero también se narra, detenido en el gesto de comenzar una y otra vez de nuevo exhibiendo las inseguridades del debutante que quizás el escritor sea siempre. Marguerite Duras afirmó alguna vez, brillantemente:
«Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos: sólo lo sabemos después; antes, es la cuestión más peligrosa que podemos plantearnos».

miércoles, 14 de junio de 2017

Charito Rojas ¡Negociación ya!

opinión

¡Negociación ya!

14 Junio, 2017
“La corrupción de una cosa corresponde necesariamente a la generación de otra”. Aristóteles (384 a. C.- 322 a. C.), filósofo, escritor, científico griego.
Los periodistas hemos tenido el privilegio y la oportunidad de registrar para la historia este período tan loco como nefasto de la revolución chavista. En estos 18 años Venezuela perdió su rol de líder demócrata de Latinoamérica, de próspero productor de petróleo, de país en vías de desarrollo hacia el primer mundo, de potencia productora de hierro, acero, oro y diamantes, de nación feliz, hospitalaria, convivente y hermana de las naciones del mundo occidental.
La pobreza rara vez significaba hambre, quienes trabajaban podían aspirar a tener carro, casa, los recién casados o jóvenes profesionales tenían expectativas de un futuro a construir, de una carrera a desarrollar, un país que les acompañaba en sus aspiraciones.
Venezuela comenzó su tragedia cuando la inconformidad por las aspiraciones cada vez mayores y por tanto más difíciles de satisfacer, comenzaron a hacerle pensar en caminos distintos a los de la democracia que tanto había costado instalar en el país. Una democracia perfectible que no tuvo tiempo ni voluntad de autocorregirse sino que se decantó por el autoritarismo militar, por la antipolítica, por la necedad snob y protestataria que regaló el poder a un caudillo que creía que sus ideas eran superiores a toda la ilustración que por más de 400 años había acumulado un país que había parido libertadores, intelectuales, científicos, grandes hombres y mujeres que hicieron con esfuerzo y sufrimiento, en medio de un vaivén de guerras, a esta joven República. Grandes ideas y un verbo convincente caracterizaban al golpista, pero la ausencia de formación académica, moral, educacional, eran evidentes.
Tal vez la más grande lección profesional y de vida que recibí en la universidad me la dio mi profesor de Televisión, el gran director Marcos Reyes Andrade, recientemente fallecido. En un trabajo, chispeante pero apresurado, colocó una alta calificación y al lado una nota que decía: “El talento jamás podrá suplir a la falta de investigación”.
Así que con una desbordada creatividad, el comandante soñó lo que no logró Simón Bolívar: una Suramérica unida como una sola nación. Apenas si pudo, haciendo el papel del tío rico y solo del que se aprovechan los sobrinos pobres, tener apoyo de un grupo de países que a cambio chuleaba las riquezas de Venezuela, que él manejaba como una chequera personal. Apenas si logró integrarse a Cuba, el más avispado y hábil de los chulos. Ofreció ideas monumentales, bases espaciales, plantas de ensamblaje de autobuses, carros, bicicletas, otro puente sobre el lago de Maracaibo. Por cierto, ¿qué será de la vida de los dos satélites que pagamos a precio de oro a la ahora dueña de nuestro país, China?
A menor escala, inventó la ruta de la empanada, los gallineros verticales, las siembras hidropónicas en jardines públicos. Cuando se había gastado en su proyecto planetario del Socialismo del siglo XXI los billonarios ingresos petroleros del país, comenzó a hacer lo que hacen quienes no saben generar riquezas porque jamás la han producido: quemar activos, empeñar bienes y sobre todo, gastar en pagar voluntades para mantenerse en el poder a pesar del desastre económico causado por gastar sin producir, expropiar para quebrar, apoderarse de las divisas ahogando así a los “oligarcas” y dar mendrugos a la base social que entones no distinguía al inepto que había en su adorado “corazón de Patria”.
Después de 14 años, la muerte hizo su parte y sobrevino una tragedia mayor: el encantador de serpientes dejó en el poder a la pandilla que le rodeaba y en su última voluntad regaló a Venezuela un heredero que lo aventajaba grandemente en ineptitud pero también en maluqueza, por decirlo cristianamente. Si con el comandante se guardaban algunas formas, por lo menos para disimular los saltos a la torera de la ley y la malversación de fondos públicos para mantener la revolución, ahora con los herederos la impudicia se hizo presente en la administración del dinero y de la justicia en el país.
Sin duda 18 años de corrupción rampante, de pésimas decisiones económicas y peores políticas, de gasto canalla con fines más canallas aun, tenían que dar fruto: la quiebra, el cierre de empresas, el desabastecimiento, escasez, hambre, violencia, desnutrición, enfermedades y muerte. Una población sometida a privaciones, acorralada en sus libertades, dividida y sin futuro, tenía que explotar como lo ha hecho y decir basta. Lástima que el régimen aún no entiende o no quiere reconocer que hay una inmensa mayoría construida con sus garrafales errores, que no tiene que ver con partidos ni con política, sino con necesidades insatisfechas, que está resteada para lograr un fin único: sacar del poder a estos (ponga aquí, según su furia, el insulto que le plazca).
Lanzados a la calle, a la protesta, a la muerte si es necesario, los venezolanos no pararán hasta hacer que su voluntad soberana se respete. Inventar una constituyente para salvar el pellejo, cuando se ha agredido con toda la fuerza de tanquetas, bombas, perdigones y balas a un pueblo que ya te considera asesino; pasar por encima de la constitución vigente y del mandato popular para anular con una nueva constitución a los poderes constituidos que te estorban y a lo que resta de democracia, es firmar su propia boleta de expulsión.
Inesperadamente, la Fiscal de la República se ha alineado con los venezolanos en la defensa de sus derechos. Tarde pero segura, resulta una poderosa aliada. Ella cuenta con apoyos notables del grupo de los “originarios”, que defienden el “legado” de su comandante. Sigue siendo chavista, pero su vocería nacional e internacional deslinda y condena al madurismo. Quiere salir del cargo por la puerta grande, enderezar cargas pasadas, para vivir en Europa cuando muy pronto se jubile, sin ser acusada de violadora de derechos humanos. Peligrosa depositaria de grandes secretos, la Fiscal actúa diariamente con la misma cuenta regresiva de todo el país, poniendo obstáculos para impedir una dictatorial constituyente.
Los organismos internacionales presionan para una salida, los multilaterales acorralan las finanzas del régimen, las ratas siguen abandonando un barco que hace aguas, los fondos escasean y el enfrentamiento con los venezolanos no tiene reconciliación. Es tarde para un diálogo. Hasta el Papa lo sabe. Pero también sabe que es el momento de la negociación. Los mediadores, los organismos, los políticos y los funcionarios deben negociar una salida YA… antes de que todos nos arrepintamos de no habernos dado esa oportunidad.

martes, 30 de mayo de 2017

Opinión de ADERITO

El problema según mi punto de vista, que tiene Vzla es el egoísmo e indiferencia de la población. En este momento, no se el número exacto pero deben ser mil y pico de chamos a nivel nacional en la resistencia, 500 mil personas marchando y ayudándolos a diario y más de 20 millones de espectadores. Es por eso que la revolución ha durado y permanece en el poder tanto tiempo. Los jóvenes de la resistencia, para los que no han tenido la enseñanza de haber tratado con ellos ( considero me han enseñado muchas cosas) , están pasando hambre, lejos de sus casas y duermen donde los agarre la noche ( si no hay lucha esa noche, sino ni duermen). Heridos, con brazos fracturados, hasta con tutores en miembros, vuelven a salir de nuevo a la  calle, para luchar por un país que no es solo de ellos. Saben que piden? Que no los dejen solos y tienen razón están solos pq de 30 y pico millones de habitantes que tiene el país, ellos y los que estamos con ellos no llegamos ni a 100 mil. Lamentablemente , como la indiferencia no es gratis, va a cobrarnos y duro, en poco tiempo la constituyente será aprobada, y cuando la aprueben aquí nadie será dueño de nada ni podrá salir del país. Quizás en ese momento, se darán cuenta que quien tiene a este país destrozado no es la revolución de 20 años, sino la comodidad de los 30 millones que se mantienen como espectadores, esperando a ver que pasa? Que militar se alza? Que mesías  llega?  Mientras tanto tenemos un grupo de carajitos acompañados por 500 personas que estamos con ellos haciendo el trabajo de 30 millones de espectadores, que cuando esto no se de, gracias a su apatía,  entonces si saldrán a criticar lo que hicieron,  los que por lo menos expusieron su pellejo por este país.....Los chamos de la resistencia les mandan a decir que están de luto, que están matando a sus compañeros, que siguen en la lucha porque quieren una Venezuela mejor, que no se rinden...Pero que necesitan gente en la segunda fila. Feliz tarde Vzla...La constituyente va en camino...No salgan! Que otro resuelve el problema!

jueves, 25 de mayo de 2017

Antonio Urdaneta: Necromadurismo

Antonio Urdaneta: Necromadurismo

 
COMPARTIR 
Venezuela ha sido una especie de caldo de cultivo para las usurpaciones. Casi todo el siglo XIX y parte del siguiente estuvieron plagados de usurpadores. Y el siglo XXI despertó con un usurpador a cuestas. Me refiero al nefasto teniente coronel golpista, quien, con un truculento proyecto político perfectamente concebido para apoderarse del país, estuvo al frente de un poder usurpado durante catorce años.
He afirmado esto desde el mismo momento en que el susodicho, sin facultades constitucionales, convocó un referéndum consultivo, incluso carente de regulaciones, con el propósito de que el pueblo aprobara la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. Eso fue lo que el ya usurpador en potencia le hizo creer a la gente. El Consultivo se realizó, y más del 75% de los electores inscritos en el Registro Electoral Permanente le dio la espalda, bien absteniéndose o negando la proposición de aquel malnacido pichón del nacismo.
Sin escrúpulo alguno y con la anuencia de resentidos “constitucionalistas”, convocó la Constituyente, cuyo apoyo tampoco alcanzó ni siquiera el 30% del total nacional de los electores. Pero el degenerado y sanguinario castrense se hizo de un suprapoder en menos de un año. En este infeliz desenlace tuvo mucha culpa el liderazgo político democrático de entonces. Unos porque se abstuvieron de actuar como correspondía, como lo exigía la ruptura del orden constitucional, y otros porque se plegaron calculadamente al usurpador. Hoy todo el pueblo sufre las consecuencias, y hasta paga con su vida las omisiones de la dirigencia política democrática de aquellos días aciagos para la democracia.
El usurpador murió y dejó un “heredero en el trono”, el cual inició sus ilegítimas funciones con un acto de usurpación, precisamente. El 10 de enero de 2013 el usurpador de turno se encontraba gravemente enfermo, y esto le impidió asumir el cargo, también inconstitucional según el artículo 6 de la Carta Magna (violación de la alternabilidad), producto de una segunda reelección. Ante la imposibilidad del dictador con capucha de demócrata, de tomar posesión, le correspondía hacerlo al Presidente de la Asamblea Nacional. Sorpresivamente el Tribunal Supremo de Justicia, en una de sus más flagrantes violaciones constitucionales, cambió el texto de la Constitución para que el Vicepresidente Nicolás Maduro continuara sus funciones. Así se inaugura en el poder el nuevo usurpador, quien sería proclamado Presidente de la República por el Consejo Nacional Electoral, tres meses después. Ese fue el resultado de un proceso electoral fraudulento, salpicado de tantas irregularidades, que desde entonces a Maduro se le considera ilegítimo en el cargo. Es decir, se convirtió en usurpador de una autoridad también usurpada.
Lo demás es historia reciente: inseguridad; desmantelamiento del aparato productivo, tanto en el campo como en la industria; secuestro de todos los poderes públicos y control de las instituciones claves como la Fuerza Armada Nacional y el Banco Central de Venezuela, por ejemplo; hambruna nacional; persecución, cárcel, exilio y muerte a sus opositores; un servicio diplomático desastroso; asedio permanente a los gobernadores y alcaldes que le son adversos; un sistema de salud colapsado y carencia casi total de medicinas. Y para sentirse más cómodo ahora hiere, atropella y asesina a quienes, a pesar de lo sanguinario del régimen, se atreven a protestar por todas las calamidades antes señaladas. Por eso se comenta ampliamente en la calle, que estamos viviendo el período más oscuro de nuestra historia. Ya el pueblo le puso nombre: necromadurismo.
Vale recordar que Maduro sólo tiene cuatro años como usurpador. En ese tiempo jamás ha podido entender lo que lee en la Constitución. ¡Es obvio que así ocurra! Como debe llenar esa laguna, entonces se ha hecho rodear de “constitucionalistas” mercenarios, que interpretan la Carta Magna según las instrucciones del necromadurismo.
ANTONIO URDANETA AGUIRRE
Educador – Escritor
urdaneta.antonio@gmail.com
@UrdanetaAguirre

[El Nuevo Herald] En Venezuela no hay salidas fáciles, advierte experto

El Nuevo Herald]En Venezuela no hay salidas fáciles, advierte experto

El gobierno bolivariano de Venezuela, controlado por individuos implicados en la corrupción y el narcotráfico, debe ser visto más como una cofradía de mafias que como un simple régimen socialista, y en realidad es un nuevo y muy pernicioso fenómeno que es más difícil de eliminar que si fuese solo una dictadura.

“Jamás, en tiempos modernos, hemos tenido una situación donde un grupo de criminales se ha apoderado de todo un Estado del peso de Venezuela”, advirtió Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Army War College de Estados Unidos.

La distinción es importante porque la lucha por recuperar la democracia en Venezuela ha estado dominada por estrategias y paradigmas equivocados.

Lo que se plantea en Venezuela no es solamente una pugna entre una sociedad que desea vivir en libertad bajo un régimen democrático y una élite que insiste en instaurar una dictadura socialista a la fuerza. Hay elementos de eso en la crisis venezolana, pero no es el concepto dominante, advirtió Ellis, quien ha testificado como experto ante el Congreso de Estados Unidos sobre la situación de Venezuela.

La situación es menos ideológica y presenta características más similares a tratar de capturar a un grupo sitiado de delincuentes peligrosos, que sintiéndose rodeados por la fuerza del orden están dispuestos a hacer cualquier cosa para no ir a la cárcel.
👉http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article151837107.html

miércoles, 24 de mayo de 2017

Venezuela Political Transition Question of When, Not If: Eurasia

BLOOMBERG----

Venezuela Political Transition Question of When, Not If: Eurasia

Tuesday, May 23, 2017 08:37 PM
By Jose Orozco

(Bloomberg) --
“President Nicolas Maduro’s refusal to back down from his constituent assembly proposal will provide the opposition with sustained momentum to mobilize protests as the process advances in the coming weeks and months,” Eurasia Group analysts Risa Grais-Targow and Agata Ciesielska write in emailed note.

“Regardless of the catalyst, a political transition is no longer a question of if, but when”
Alternate scenario is govt staying on “in an overtly authoritarian and highly repressive capacity”
“Persistent and increasingly violent unrest will eventually prompt key stakeholders to abandon Maduro and negotiate a rapid transition that sets a timetable for new elections; the precise timing is impossible to predict, however”
Eurasia sees “unified opposition, acute popular frustration, divided chavismo, and a deepening economic crisis” making Maduro’s leaving office before his term ends at 70% probability
Pro-govt over-representation in Constituent Assembly will deepen crisis by offering rallying cry for opposition
United opposition benefiting from voter frustration at all-time high, unique popular anger, seems emboldened by clear and public divisions in chavismo
“Key stakeholders are maintaining a mostly united front for now, given the fact that exit costs remain very high”
“Social dynamics are becoming more tenuous, suggesting that we are nearing a breaking point”
Army and officer corps strongly prefer to avoid open conflict with civilians
“Should the level and scope of unrest and violence dramatically escalate, it would therefore prompt an imminent transition”
Another scenario is the current conflict lasting multiple months, with divisions in chavismo widening in medium-term, leading to “major defections that prompt a negotiated transition”
Large parts of military will have to join in for transition to succeed
If govt can control protests, Maduro will probably survive until the end of his term, but it will be difficult for him to manipulate rules of the game to stay in power past 2018
Key stakeholders would likely get some guarantees for senior chavista and military officials in exchange for fresh elections and a “rebalancing and restoration of powers at key institutions”
Opposition in good position to win new elections
To contact the reporter on this story:
Jose Orozco in Mexico City at jorozco8@bloomberg.net

To contact the editors responsible for this story:
Giulia Camillo at gcamillo@bloomberg.net
Jonathan Roeder

BASES COMICIALES | CONSTITUYENTE | MADURO Nicolás


Nicolás Maduro entregó este martes al CNE las bases comiciales de su propuesta para elegir a quienes conformarán la Asamblea Nacional Constituyente. El sistema esconde cambios en el modelo tradicional de sufragio en Venezuela y otorga amplias ventajas al oficialismo para asegurar el control mayoritario de la estructura
De los 540 constituyentes que el presidente Nicolás Maduro anunció que conformarían la ANC, 364 –el 67% del total– se elegirán territorialmente: uno por cada municipio del país de forma nominal y 2 escogidos en lista por la municipio capital de estado. En ese número se incluyen siete corredactores en lista por el Distrito Capital.
Este diseño no respeta la densidad poblacional. Zulia, por ejemplo, donde existen 2.404.025 electores, elegiría 22 constituyentistas territoriales; mientras que Trujillo, que solo registra 523.353 electores, escogería 21; o Táchira, donde en el Registro Electoral figuran 828.970 ciudadanos, tendría 30 representantes.
Si se toma el resultado de las elecciones parlamentarias de 2015, en el estado Miranda, por ejemplo, el oficialismo obtendría 12 constituyentes y la oposición 10. Esto, pese a que la MUD en esa oportunidad obtuvo 62% de los votos, y el PSUV apenas 36%.
El voto lista en las capitales de estado y en Distrito Capital –donde se establece “el principio de representación proporcional”– le permite al chavismo resguardar espacios electorales. Un ejemplo de ello: en las elecciones parlamentarias de 2015, en Caracas el oficialismo apenas ganó 4 de las 22 parroquias, pero obtuvo 1 diputado a la Asamblea Nacional, al igual que los opositores, al sumar el 39,7% de la votación lista en toda la entidad.   
Modifica el sistema de elección de los representantes indígenas, tal como se ha empleado habitualmente en los últimos procesos electorales. La propuesta de Maduro contempla que los 8 integrantes indígenas de la ANC “serán elegidos de acuerdo a sus costumbre y prácticas ancestrales”, sin especificar más detalles. No utiliza el modelo de votación por regiones con participación de todos los electores como hasta ahora.
El resto de los constituyentistas, para completar los 540 redactores de la Carta Magna, serán seleccionados de forma sectorial, a través de 8 grupos que citó Maduro: Trabajadores, Campesinos y Pescadores, Estudiantes, Personas con discapacidad, Pensionados, Empresarios, así como Comunas y consejos comunales.
No es claro sobre qué ente determinará el padrón electoral de estos sectores. Aunque Maduro en su propuesta dice que el Consejo Nacional Electoral es quien debe solicitarle la data de estos grupos a las “instituciones pertinentes”, no es taxativo en este aspecto. ¿A qué sindicatos reconocerá el Gobierno? ¿Los agremiados de Fedecámaras contarán? ¿Se utilizará el registro del IVSS para determinar los trabajadores?
La categoría de trabajadores se subdivide discrecionalmente. Se establecen como grupos de trabajadores: Petróleo, Minería, Industria Básica, Comercio, Educación, Salud, Deporte, Transporte, Construcción, Intelectuales, Prensa, Ciencia y Tecnología, y Administración Pública. ¿Si algún ciudadano no figura dentro de estos grupos, pierde su voto sectorial?
Se establecen varios sistemas de votación en paralelo. Al menos tres formas de votación figuran en la propuesta de Maduro: La municipal nominal y lista (la más tradicional), un modelo indígena basado en sus “formas ancestrales” y una elección por listas regionales a través de las comunas y los consejos comunales.

La propuesta no reconoce a los partidos políticos y establece límites de postulación. Las bases presentadas por Maduro determinan que sólo podrán ser candidatos a la ANC aquellos que se postulen a través de grupos de electores, por iniciativa propia, y en representante de los sectores. En los dos últimos casos, los aspirantes deben sumar las firmas de 3% de los electores del municipio o el sector, según sea el caso.También se establece que no podrán competir por un cargo a la ANC quienes hoy sean alcaldes, gobernadores o diputados, entre otros cargos. Para postularse deberían separarse de sus funciones. En la historia: Maduro compitió para la elección presidencial siendo Presidente encargado -por "continuidad administrativa"-, mientras que Henrique Capriles debió separarse de la gobernación de Miranda cuando intentó llegar a Miraflores.
Establece que la ANC funcionará en la sede del Palacio Federal Legislativo. Maduro, que no reconoce a la actual Asamblea Nacional, decide que esta nueva instancia ocupará parte de sus instalaciones, lo que eliminaría el monopolio que la oposición tiene sobre esta edificación en el centro de Caracas.
No se establece tiempo de funcionamiento de la ANC, que pudiera ejercer sus poderes plenipotenciarios el tiempo que considere pertinente, y tampoco se define si tras la redacción del nuevo texto constitucional se llamará a un referendo consultivo para aprobar la Carta Magna.